Internet tiene unas características que facilitan un uso problemático del mismo, como su fácil accesibilidad (se puede usar el móvil prácticamente en cualquier lugar, por ejemplo), su asequibilidad económica para la inmensa mayoría de la población, el anonimato que ofrece, la privacidad que permite y su flexibilidad para adaptarse a las necesidades individuales de cada usuario. Por ello, se va aceptando que algunos patrones de uso de internet pueden ser problemáticos para el individuo e incluso con características adictivas.