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Trípticos y Folletos de prevención
 
Bueno Cañigral FJ1, Valderrama Zurián JC2, Aleixandre Benavent R3
  • Jefe del Servicio del Plan Municipal de Drogodependencias. Concejalía de Sanidad y Consumo. Ayuntamiento de Valencia.
  • Profesor Titular. Instituto de Historia de la Ciencia y Documentación López Piñero. Universitat de Valencia-CSIC.
  • Científico Titular del CSIC. Instituto de Historia de la Ciencia y Documentación López Piñero. Universitat de Valencia-CSIC.
Introducción.

Los folletos, trípticos, dípticos y documentos similares se vienen utilizando desde hace muchos años como vehículos de difusión de la información con los más variados propósitos, normalmente divulgativos o publicitarios, sobre productos, servicios, empresas, acontecimientos, contenidos culturales, etc. En el área de la salud también se utiliza este medio de comunicación para proporcionar información sobre las enfermedades, su prevención y tratamiento.

Se trata de documentos que se doblan en varios pliegues de forma heterogénea, adquiriendo denominaciones diferentes según la forma de plegado. Si las caras están unidas de modo que puedan plegarse como las tapas de un libro se denominan dípticos (Cómo ayudar a nuestros hijos a decir No a las drogas), si se presentan plegados en tres caras se denominan trípticos (Els porros sí poden enganyar. No et pikes amb els porros), y polípticos si constan de más de tres hojas (No le des más vueltas: deja de fumar). Cuando contiene la explicación de un medicamento o las indicaciones de uso de algún objeto se suele llamar prospecto. El folleto se define como la publicación impresa no periódica de reducido número de hojas. En España, se entiende por folleto (Los padres frente al cánnabis: Guía para padres preocupados por el cánnabis) toda publicación unitaria que, sin ser parte integrante de un libro, consta de más de cuatro páginas y de menos de cincuenta (Decreto 743/1966, artículo 3). Suelen editarlos gratuitamente empresas farmacéuticas, compañías aseguradoras, organismos oficiales e instituciones públicas.

En algunos casos, los documentos adoptan estructuras físicas más complejas, con solapas o sobres que contienen en su interior fichas, prospectos o folletos de extensión variable y, en ocasiones, otros tipos de objetos que sirven de reclamo como, por ejemplo, pegatinas, cuestionarios para sorteos de artículos de regalo (¿Cuántas veces has salido de marcha y has acabado la fiesta demasiado pronto y mal?), antideslizantes para el teléfono móvil, etc. En otras ocasiones, la información queda plasmada en calendarios en los que cada mensualidad se acompaña de imágenes u opiniones sobre el consumo y sus consecuencias a modo de citas (Sin alcohol o con alcohol con cabeza o sin cabeza), o en un impreso que se pliega como si fuera un acordeón.

Estos documentos pueden ir destinados a cualquiera de los agentes implicados en el problema de las drogodependencias (padres, hijos, educadores, terapeutas, etc.) y en ellos se transmiten mensajes relacionados con la evitación del consumo de sustancias, la reducción de los daños asociados, las estrategias para hacer frente al problema y las consecuencias asociadas al consumo de sustancias, como las infecciones por VIH y el sida. En ocasiones se trata de auténticas guías o manuales de procedimiento para informar y ayudar a los diversos colectivos implicados en el tema a afrontar los problemas asociados al consumo. Un ejemplo de ello es el folleto Los padres frente al botellón.

Todos estos documentos suelen utilizarse como vehículos para dar publicidad de forma sencilla a las campañas de instituciones, los servicios que ofertan, acontecimientos próximos, etc. Su forma de distribución es variada, siendo muy habitual situarlos sobre expositores o mesas de las propias instituciones públicas que los patrocinan y de las relacionadas, así como en los stands o casetas de las empresas farmacéuticas en los congresos y eventos científicos, mediante envío por correo ordinario, mediante el buzoneo domiciliario o incluso incluyéndolos dentro de otra publicación periódica más extensa.

Estructura de los documentos.
La importancia de la publicidad y de los medios de comunicación en las campañas de prevención.

En estos documentos se pueden distinguir tres elementos: el texto, los elementos iconográficos (tales como dibujos, esquemas, fotografías, iconos, pictogramas, señales, símbolos, etc.) y el paratexto, es decir, títulos, fechas y comentarios adyacentes al texto que ayudan a la comprensión y facilitan la primera lectura textual al receptor. Lo primero que debe llamar la atención cuando se examinan sin abrir ha de ser, precisamente, los elementos iconográficos no-verbales, pues su finalidad es captar la atención del lector.

La disposición espacial de los elementos que componen el contenido de estos documentos suele seguir el siguiente esquema. En la primera cara o portada se imprime el título, nombre del evento, eslogan o frase central que se quiere que se recuerde por encima de todo, acompañado del emblema, logotipo u otras imágenes de la institución o empresa patrocinadora u organizadora del acontecimiento o campaña, es decir, los elementos iconográficos mencionados antes. Suelen emplearse diversas tipografías, con tamaños de letras mayores y colores distintivos para intensificar las palabras clave que se quiere resaltar. Algunos ejemplos de eslóganes son:

En el interior del documento se despliega el conjunto de informaciones que se quiere transmitir, generalmente apoyadas por fotografías o gráficos de forma paralela. Debe tenerse en cuenta que la función principal de los trípticos y folletos no es la de tratar un tema en profundidad, función encomendada a otros documentos como los libros, las revistas o los informes, sino proporcionar únicamente las ideas principales de forma sintética y presentadas para conseguir captar la atención del lector, además de los elementos iconográficos se utilizan numerosos recursos retóricos y lingüísticos, muchas veces incumpliendo las normas de claridad, concisión, corrección y especificidad, pues se trata de lograr textos atractivos, literalmente hablando, que en otros documentos serían difícilmente admisibles. Los mensajes suelen acortarse al máximo con la intención de facilitar la lectura y de que su sentido se pueda captar de un solo vistazo. Se caracterizan por utilizar un vocabulario especial que combina los conceptos técnicos con las expresiones populares y la jerga, las estrategias publicitarias y, en ocasiones, con ciertos matices literarios capaz de conectar con el público drogodependiente, habitualmente para prevenirlo del consumo, o con la población que habitualmente trata o convive con los adictos. En algunos casos el discurso y la información que se pretende transmitir también pueden presentarse a modo de historieta con viñetas o cómic (¡¡¡Cuidado con el bicho!!!).

En los folletos, el juego de hojas que se van desplegando o pasando permite exponer los temas y argumentos en un orden determinado para tratar que vaya creciendo el interés del lector. En el caso de los trípticos, la mejor estructura es la organización a tres columnas de texto.

El discurso contenido en este tipo de documentos se basa en las aportaciones de la lingüística del texto, la pragmática comunicativa y la semiótica publicitaria. En el caso de trípticos y folletos, la composición de sus contenidos suele responder siempre al mismo esquema general de tipo argumentativo. Los argumentos son elegidos para conducir al público diana a cambiar sus creencias o su comportamiento. Debe cuidarse la elección del lenguaje en función del público al que van dirigidos, tratando de conjugar el lenguaje de especialidad, en este caso el de las drogodependencias, con el del público destinatario y, además, con un buen dominio del lenguaje publicitario. Pueden utilizarse frases cortas para ampliar el mensaje de las palabras clave o para introducir al propio contenido del texto.

La última cara, equivalente a la contraportada de un libro, se reserva para proporcionar información adicional sobre alguno de los aspectos tratados, dar una moraleja, conclusión o mensaje final, como por ejemplo:

Cuanto más sabes, más segura estás. Díselo a las demás del desplegable titulado VIH- sida mujer información para nosotras, y para situar de nuevo el logotipo de la institución o empresa y otros datos de utilidad como sus datos de identificación o patrocinio (dirección, teléfono de contacto, página web, etc.). También aquí la tipografía es fundamental para llamar la atención del destinatario (tipo, tamaño y color de la letra).

Contenido.

El contenido de estos documentos, que están destinados sobre todo a informar y a educar, varía según la población destinataria de los mismos y su temática.

En general, predominan los destinados a los jóvenes, por ser una población vulnerable, a los padres y madres, a los que sirven como instrumentos para ayudar a sus hijos a decir no a las drogas o para manejar situaciones de riesgo y a los consumidores, asesorándoles sobre los tratamientos (por ejemplo, a las personas que piensan iniciar un tratamiento con metadona les informa sobre qué tipo de drogas es, su historia, tolerancia, efectos, particularidades de la droga en la mujer, los viajes y el alcohol, sobredosis, efectos sobre la conducción de vehículos, uso correcto del preservativo y precauciones para mantener relaciones sexuales seguras, sida y desintoxicación, ilustraciones para reducir el riesgo de contagios a la hora de inyectarse la droga, dónde y cómo inyectarse la droga de forma segura y la técnica de la inyección). También informan sobre los recursos existentes y cómo reducir los daños asociados al consumo de sustancias.

Las informaciones dirigidas a los profesionales van orientadas a proporcionarles manuales de actuación como, por ejemplo, cómo proporcionar jeringuillas estériles de forma gratuita y cómo recoger las usadas por los usuarios de drogas por vía parenteral desde las oficinas de farmacia.

Una parte de los folletos van dirigidos al medio laboral con la intención de informar a los trabajadores sobre cómo afectan las drogas en el trabajo, cómo buscar soluciones para prevenir y combatir la enfermedad y la historia y experiencias de reinserción laboral de personas que han consumido drogas previamente. En algunos casos van dirigidos a profesionales específicos como, por ejemplo, policías locales, dándoles información sobre los recursos existentes para drogodependientes en la ciudad y las medidas a tomar ante un toxicómano.

Uno de los principales temas tratados suele ser el de las drogas legales, debido a su aceptación cultural y social, o las sustancias que siendo ilegales tienen una alta prevalencia de consumo, como el cannabis. En estos casos suelen comentarse los mitos, tópicos y realidades, las motivaciones para el consumo, los patrones de consumo, los efectos y riesgos asociados e información de interés sobre dónde obtener ayuda, tratamiento y programas de prevención.

También es frecuente encontrar folletos sobre enfermedades transmisibles de gran prevalencia en población drogodependiente como la hepatitis C y el sida. Otros temas versan sobre el estatus legal de las drogas, el papel de la familia en la prevención del consumo, información a los padres y madres para averiguar si los jóvenes toman drogas e información sobre cómo actuar en caso de urgencia.

Bibliografía.
  • Bueno Cañigral FJ, Valderrama Zurián JC, Aleixandre Benavent R, Jordá Gilabert M, Durá Gervilla A, Navarro Molina C. Cartelería del PMD. Valencia: Ayuntamiento de Valencia. Plan Municipal de Drogodependencias; 2007.
  • Herrera Díez F. Recursos de interés bibliotecario RDIB. Disponible en www.felixherreradiez.com.
  • Lozano, T. Diccionario de biblioteconomía y documentación. Universidad de Granada. Disponible en eubd1.ugr.es/tony/risweb.isa.
  • Maingueneau D. Analyser les textes de communications. Paris: Nathan; 2000.
  • Ministerio de Educación y Ciencia. Catálogo de palabras relacionadas con los libros y las bibliotecas. Glosario de Términos Bibliotecológicos. Disponible en observatorio.cnice.mec.es/modules.php?op=modload&name=News&file=article&sid=198.
  • Real Academia Española. Diccionario de la lengua española. Disponible en www.rae.es.
  • Seco M, Andrés O, Ramos G. Diccionario del español actual. Madrid: Aguilar; 1999.
 
 
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